6 mar 2018

Javier Sierra y El fuego invisible


 

Me leí el libro de Javier Sierra “El fuego invisible”  en cuanto salió el pasado 3 de noviembre y me lo he vuelto a leer recientemente con ocasión de una visita relámpago a la colección del románico catalán en el Museo Nacional de Arte de Cataluña MNAC, inducida por la lectura del libro.
Es la primera vez que leo dos veces una novela en tan poco tiempo, y es que “El fuego invisible” además de novela histórica, aborda otros temas que me interesan como la creatividad, la inspiración o el origen de las ideas, que la convierten en una novela muy polifacética y muy sugerente.
Especialmente me llega este relato por el tratamiento del santo grial coincidente con mis recientes investigaciones sobre los patrones de diseño en el Santo Cáliz  y el estudio iconológico de esta reliquia que se custodia en la Catedral de Valencia.
La obra de Javier Sierra, es un buen ejemplo de cómo, a través de la novela histórica bien documentada y armada, se pueden plantear hipótesis tan válidas como una investigación histórica, aunque este no sea la finalidad de la obra.
Otra dimensión enriquecedora me ha parecido la invitación al pensamiento y reflexión del origen de las palabras y de las ideas que representan en su versión más filosófica, que es lo que nos permite ver lo invisible.
En mi opinión “El fuego invisible” hace un guiño a la novela “El ocho” de Katherine Neville tanto por el simbolismo de la forma como por el tratamiento de personajes históricos, que en la novela de Javier Sierra giran en torno a los protagonistas.
Es, por tanto, una novela entretenida, interesante por las ideas que plantea, llamativa por el tema de la búsqueda del grial que desarrolla, pero especialmente es una novela que invita a visitar los lugares que describe, a seguir aprendiendo cosas nuevas, y sobre todo, a valorar lo que tenemos en nuestro país. De nuevo, otra invitación a saber ver.
Con todo ello, siendo la obra más madura de Javier Sierra, creo que ha sido merecedora del Premio Planeta 2017.
Dedicatoria de Javier Sierra:
Para Gabriel Songel  
que se ha convertido en otro 
Percival en busca 
de la iluminación